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Cuatro siglos después
Actualizado a 27/12/2009
El próximo 19 de enero se conmemora el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos lorquinos. Este capítulo de la historia del municipio es uno de los que se incluyen en el séptimo número de la revista Alberca que edita la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico. El profesor Melchor Guerrero ha sido el encargado de recopilar y redactar el mencionado capítulo que se extiende a lo largo de una veintena de páginas.
Junto al estudio de Melchor Guerrero, el último número de la revista Alberca, recoge otros artículos de expertos sobre la artesanía del marfil en Lorca en la época argárica, el uso del vino en los ritos funerarios, la decoración de las yeserías de la sinagoga y la judería del Castillo o sobre la figura de animeros y aguilanderos en algunas de las pedanías de la localidad.
La revista fue presentada el pasado 22 de diciembre en un acto celebrado en el Museo Arqueológico y al que acudieron algunos integrantes de la asociación, autores, el director del Museo, Andrés Martínez y aficionados a la historia local.
Volviendo a lo que cuenta el profesor Guerrero, fue Felipe III el que decretó la orden de expulsión de los moriscos que acabo con el destierro final en 1610 de muchos de los que habitaban la ciudad a partir de 1568. También se acordó la confiscación y subasta de sus bienes.
La medida de expulsión en un plazo de 30 días afectó a todos los cristianos nuevos moriscos de cualquier condición o sexo, con excepción de los esclavos, después de la elaboración de listas con identidades e inventarios de bienes ordenados por el concejo lorquino.
La mayor parte de ellos eran esclavos de familias influyentes y eran hortelanos, alarifes, cortadores de carne y empleados del servicio doméstico, aunque también los había dedicados a la alpargatería con esparto o a la caza de liebres con hurones y galgos. Durante el proceso, cuenta el investigador, fueron puestas en almoneda y pujas legales «80 viviendas de moriscos, lo que viene a significar los bienes inmuebles de algo más de 400 personas», aunque en la ciudad el censo de la época contaba con unos 156 domicilios moriscos.
El estudio detalla el cumplimiento en Lorca del bando de expulsión del que van a cumplirse 400 años, analiza la situación concreta de moriscos en la ciudad, sus dificultades de inserción en la sociedad local y la biografía de algunos de ellos como Juan Mellado, Alonso Abentaher o Lorenzo Martínez.
El artículo se ocupa también de algunos de los procesos del Santo Oficio contra moriscos en Lorca y en algunas poblaciones limítrofes y concluye que los moriscos lorquinos «en lo civil siempre fueron tenidos en las altas instancias como personas de poco fiar para la seguridad del término y de la Monarquía».
Fuente: La Verdad de Murcia
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